Moriré y morirás | Nayla.

Buenos días con regusto a café en la lengua.
Hoy he sido yo la encargada de seguir la línea de esta preciosa actividad.
Ante todo pediros perdón por lo basto que es mi texto, pues es la primera vez que trabajo con este tipo de material.
He intentado plasmar lo mejor posible cómo se siente una persona al ser olvidada, porque olvidar es la muerte definitiva. Espero que de algún modo os llegue a gustar y encontréis el doble sentido escondido entre líneas.


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La boca me sabe a infierno cobrizo
porque el silencio me abarca.
Porque tú me hundes
en tu amnesia anterógrada,
y yo sigo aquí
sin poder sangrar en tinta
porque he perdido el don
-porque te lo llevaste contigo-,
y ahora sé que me voy a morir.

Moriré.
Como muero en tu olvido,
en los días del pasado,
del presente
y de tu futuro por prevenir.
Moriré,
y no en tus labios como ese cigarrillo.

Moriré,
sin haber dejado nada al mundo
más que unas letras desbaratadas,
sin sentido,
tan perdidas como yo,
tan vacías como otras que siguen contando lo mismo,
la misma historia
de la misma chica rota
que no dejará de ser oveja,
que no encontrará la felicidad
por no querer dejar de crear arte del dolor,
por no querer dejar de amarte.

Pero lo trágico es 
que tú morirás conmigo.

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