Miracles in December | Nayla.

Teniendo el placer de seguir con esta actividad, y a la vez el temor de que no sea lo que esperáis, os dejo aquí mis líneas prematuras de unas 2:43 de la noche.

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Diciembre grita desde la esquina de la calle, y a la vez susurra "ya es Navidad", pero ninguno de sus alborotos produce entusiasmo en mí.
Desde noviembre llevo prediciendo la desdicha que muchos pocos sufren como yo; las luces de colores y el significado de estas fechas marean el alma, alteran también mis pensamientos, pero nunca ablandan mi corazón. 
Para mí el invierno tiene significado en su frío cortante. Cuando dejas de sentir los dedos de las manos y te das cuenta de que no hay nadie que pueda sostenerlas, cuando las tardes con café caliente no van acompañadas de otra persona que te haga reír fastidiando tu lectura, cuando no hay otras piernas dentro de la cama a las que poder torturar con tus fríos pies... El invierno es la soledad más torturadora, no hay abrazos, besos apasionados, o encuentros cuerpo a cuerpo cuando cae la noche.
Pero todo esto no significa que no sea tiempo de soñar; muchos días imagino como sería tener a alguien en casa esperando por mí, alguien que sólo quisiera volverme a ver y nada más. Y es precioso.

La navidad para mí, no es más que una máscara para ocultar la verdad de muchos, para no contagiar la pesimista realidad de todo; que la añoranza por los que se fueron es una huida a un mundo que no se volverá a alcanzar, que hay muchos que han dejado la puerta entreabierta y eso daña nuestra moral, que todos aquellos que nunca estuvieron son sueños frustrados pasajeros que aún rondan, muy de vez en cuando, por nuestra cabeza. Que no todo tiene un final milagrosamente feliz, porque la mayoría nos quedamos descifrando el prólogo de todo el año.

Aún así no tiene que caber duda de que el invierno es mi estación favorita. Quizá porque es la que más vivo los 365 días, y de la costumbre nace la confianza, y de la confianza ya se sabe lo que se dice.
Puede ser también, que yo aprendí a ser mi propio invierno, y todo esto solo es la mínima esperanza de que alguien quiera compartir conmigo toda la nieve que me cae encima. 
Y en la esperanza siempre queda un vestigio de felicidad.


1 comentario:

  1. A mí también me conquista el Invierno y su frío tajante. (A sabiendas de que el frío suele depender más de otros factores que de la propia temperatura)

    Y como bien dices, siempre quedan en el aire algunos vestigios de felicidad que sólo unos pocos podemos llegar a entender.

    Un fuerte abrazo, me conquistó tu blog. Te leo.

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